Tenía la costumbre de hablar en voz alta, el gran danés estaba tumbado sobre la alfombra, al pié de la chimenea, no dejaba de mirarla, como si quisiera contestar a todas sus preguntas..... esa tarde Ambar, tenía la boca seca de tanto hablarse.....se acercaba la hora de verse frente a él, de enmendar las faltas gramaticales de su melancolía, de notar el ardor de pieles hilvanando deseos, de desprenderse del liquen casto de sus labios.....
De repente se dio cuenta, vio como el animal tumbado, alzaba la cabeza girándola en dirección a la puerta, y lo supo.....de su garganta brotó un ahogado -Daniel!!!!....
Corrió hacia el portón, abriéndolo con furia..... y le vio, primero con cara de sorpresa , al momento, notando como los músculos de su rostro iban relajándose a medida que sus ojos la escudriñaban....observó como su boca se abría y vocalizaba una única palabra.....
.......--Ambar.......
Se sintieron, se aproximaron....y pronunciaron susurros al oído, fundiéndose en un consolable abrazo..........
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| Se fundieron en un consolable abrazo......... |



