sin darse apenas cuenta, llegó al camino que conducía a esa puerta, una puerta que de repente amaba y que producía sacudidas en sus rodillas......
A escasos metros, la puerta se abrió violentamente, casi desesperadamente....era ella, Ambar, su Ambar.....pese al frío reinante, Daniel creyó derretirse....la luna se apagó....el tiempo paró derrapando segundos....un instante mágico enroscando energías cómplices...toda ella era una caricia impaciente....como una escultura lubricada de savia...
A Daniel se le escapó el alma.....se le estremecieron los órganos....
sin pensar, pronunció su primera palabra.........
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| Era ella.......su Ambar |

